¿Hacen unas lonchas de jamón serrano?

Muchas veces escuchamos la típica frase de “Por qué todo lo bueno es perjudicial para la salud”, pero es evidente que no siempre se cumple, y menos cuando hablamos del jamón serrano. A continuación vamos a analizar algunos de los aspectos beneficiosos de este ingrediente imprescindible en cualquier hogar.

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El jamón serrano, una opción sobresaliente

El jamón serrano nos ofrece un aporte nutricional fantástico además de que no cuenta con un exceso de calorías, puesto que 100 g pueden tener alrededor de 160 kcal. Esto significa que incluso aunque estemos realizando cualquier tipo de dieta puede ser un elemento a introducir sin problemas.

El ácido graso más frecuente en el jamón serrano es el oleico, que como muchos de vosotros sabréis es el mismo que contiene el aceite de oliva, por lo que es fantástico para reducir el nivel de colesterol.

También estaremos consumiendo una gran cantidad de vitaminas y minerales.

No obstante, hemos de tener en cuenta que contiene una buena cantidad de sal, por lo que si padecemos problemas de hipertensión debemos regular el consumo.

No obstante, si tenemos una buena salud y practicamos deporte de forma habitual debemos recordar que también nos ofrece los aminoácidos necesarios para el crecimiento así como proteínas animales muy beneficiosas además de que es una gran fuente de hierro.

Los nutrientes del jamón serrano

Por cada 100 g de jamón serrano obtendremos hasta un 4 % de la cantidad diaria recomendada de hierro así como 13 g de grasas entre las que destacan 4,25 g de grasa saturada, 6,6 g de grasa monoinsaturada y 1,55 g de grasa polisaturada.

También hay que destacar sus 31 g de proteínas y un 1,6 % de la cantidad diaria recomendada de consumo de zinc.

Author: Valverde

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